A los pies del Cerro de la Virgen, este manantial de aguas naturales se ha convertido en una de las zonas de baño más queridas del Altiplano granadino. Su agua brota a una temperatura constante de unos 21 ºC, gracias al gradiente geotérmico, y provoca una curiosa sensación térmica inversa: en verano puede notarse fresca, mientras que en invierno transmite calidez.
Bordeada de sauces llorones y olmos, la zona recreativa cuenta con césped, merendero, barbacoas y chiringuito estacional, y es un punto de encuentro habitual entre familias de la comarca durante los meses cálidos. Su detalle más singular son los barbos que habitan en sus aguas, conviviendo tranquilamente con los bañistas, algo que sorprende sobre todo a los más pequeños.


