A las afueras de Galera, junto al Cerro del Real, se extiende una de las necrópolis ibéricas más extensas y monumentales de toda la Península: Tútugi, cuyos primeros enterramientos se remontan al siglo V a. C. Descubierta en 1914 (y expoliada casi de inmediato, hasta que Juan Cabré y Federico de Motos publicaron el primer estudio serio del yacimiento en 1920), la necrópolis llegó a reunir más de un centenar de tumbas, con hasta nueve tipos distintos de estructuras funerarias, la mayoría tumulares y algunas de carácter familiar.
Los íberos practicaban aquí tanto la incineración como la cremación, depositando los restos en urnas y cajitas pintadas o labradas que hoy ayudan a entender los rituales funerarios de esta cultura prerromana.
El hallazgo que dio fama mundial al yacimiento llegó en 1916, cuando en el túmulo 20 apareció la Dama de Galera, una pequeña escultura fenicia en alabastro que hoy puede verse (en réplica) en el Museo Arqueológico de Galera. De los tres núcleos en los que se reparte la necrópolis, solo la llamada Zona I es visitable, con varias tumbas reconstruidas, entre ellas la propia sepultura 20. Declarada Bien de Interés Cultural en 1931, Tútugi sigue siendo hoy objeto de estudio y trabajos de conservación.






