Si hay una cueva que haga pensar en una fortaleza, es esta. La Cueva de la Tía Micaela es un conjunto de refugios excavados en la arcilla a finales del siglo X o principios del XI por poblaciones norteafricanas, y después ocupados por almohades y nazaríes. Se alza en un acantilado a unos 800 metros al norte del núcleo de Cortes, en plena vega, y es una de las cuevas-refugio medievales más antiguas que se conservan en la Hoya de Guadix y el valle del Alhama.
Sus estancias se reparten en tres niveles, unidos por pasillos, escaleras y pozos de comunicación. Fíjate en cómo está pensada para defenderse: la cueva tenía un único acceso, protegido por un pozo, un matacán y una rueda de molino que bloqueaba la entrada.
En el primer nivel se conservan pesebres, nichos para colocar candiles, silos e incluso una gatera, y una empinada escalera labrada en la arcilla lleva al segundo nivel. Asómate a cualquiera de sus ventanas: el paisaje de la vega que se ve desde allí es el mejor premio del recorrido.







