Junto al Balneario de Alicún de las Torres, en Villanueva de las Torres, el agua termal lleva miles de años construyendo su propio cauce. Cargada de sales y minerales, al enfriarse en contacto con el aire los va depositando, y así ha levantado un muro de travertino que alcanza hasta 15 metros de altura, con el agua todavía circulando por su parte superior. El Geoparque de Granada lo incluye entre sus puntos de interés geológico, y probablemente la acequia ya se utilizaba en el Paleolítico para llevar agua a un poblado.
La forma más cómoda de conocerlo es la ruta señalizada que arranca en el balneario: un paseo circular de unos 2 km y una hora, de baja dificultad y apto para todos los públicos, que discurre paralelo a la acequia y pasa junto a los dólmenes de Alicún.
Fíjate en la vegetación que tapiza el muro: forma un oasis verde en pleno paisaje semidesértico. Hay poca sombra, así que en verano conviene salir a primera o última hora, y a pocos metros están las pozas termales de La Raja, para rematar la jornada con un baño.